“Pequeñ@ Masterchef Sunshine”

¿Qué hace que los padres y madres  presenten a sus hijos e hijas a un casting de televisión? ¿Qué razones no monetarias -desconozco si hay un contrato con derechos de imagen,  etc- pueden pesar tanto como para exponer a los menores a una audiencia millonaria que opinará en twitter , en Facebook, en Tuenti, en el trabajo, …… sobre ellos, sobre su manera de ser, de respirar, de vivir, de relacionarse?

No, no es lo mismo que sucede en un colegio ante la representación de fin de curso. Tampoco es lo que acontece en un campo de fútbol donde juegan alevines, donde los padres y madres creen que tienen a Messi en casa. No. No es lo mismo. Y sí, el programa es un juego, el juego de cocinar, pero nadie tiene que saber, salvo mi familia, mis amigos, mi entorno, cómo soy y cómo padezco. Eso no es parte del entretenimiento, no lo es.

Me voy a la cama tras ver “la final”, con la sensación que a esta sociedad nuestra nos la han colado de nuevo. La privacidad ya no es un valor, es algo que no cotiza, estamos tan acostumbrados a ver vidas ajenas en televisión que la nuestra y la de los nuestros nos parecen sosas, sin chispa, sin “rock&roll”. Nos parece normal que unos críos lloren en un plató ya sea cantando o cocinando. Nos parece normal que sea emitido en prime time para diversión de adultos, de niños, lo que hace que sea un programa “familiar”. Nos la han colado. El Corte Inglés estará contento. Lo necesita, claro.

Un programa bien facturado, sin duda, con ritmo, con presentadores repletos de bohonomía  como Pepe “Bohío”-me consta que la atesora-. También un programa necesario, pero no con este formato “de adultos”, sutilmente trenzado para que parezca un juego de niños.

Me consuela saber que mi ferretero está vendiendo más cachivaches de cocina.

***El título es referencia a la película “Little Miss Sunshine”.

En la honda

Popstars, Factor X, Operación Triunfo, Tú sí que vales, Master Chef junior y amateur, Top Chef, …… Parecidos razonables, éxito a raudales, olvido prematuro.

En el fondo nada diferencia unos programas de otros aunque se quieran vestir de especiales, profesionales, rigurosos y serios. Quien acude a ellos nunca conoce qué repercusión va a tener, qué significará para su vida real y no televisada, qué le reportará además de un disco o un libro que pase a formar parte de la sección “en esta barca del Carrefour hay tesoros a 2€” tras las fiestas de navidad. Están subidos en la “honda”….

También puedes apagar la TV, o cambiar de canal, o sumarte a chascarrillo fácil como en mi caso. Ya ven, siempre sumando. Y los dueños de las cadenas me temo que lo saben y mueren por un TT. Al final es televisión, programas con profesionales detrás que ejecutan el trabajo como les piden. Y lo consiguen, sin duda.

Morir de éxito, falsa realidad, formatos estrujados. ¡Ah, que es entretenimiento! Pues sí, como Sálvame, tanto que pueden llegar a ganar un Ondas, como “Mermelada”,  y lo hacen.

honda.

(Del lat. funda).

1. f. Tira de cuero, o trenza de lana, cáñamo, esparto u otra materia semejante, para tirar piedras con violencia.

2. f. Cuerda para suspender un objeto.

3. f. Arg. y Ur. tirachinas.

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“Hau Ez Da Finlandia!”. Mejor que lo veas. No hay nada igual.


Tampoco sé qué más decir. Quizá hablar de la ETB, del riesgo que tomaron programando Robin Food -ahí están los resultados-, ahora tirándose al monte con Hau Ez Da Finlandia. ¿Qué hay de nuevo? Todo. ¿Qué aporta? Humor, descaro y una idea clara: no hace falta ponerse estupendo ni pedante para contar qué sucede cerca de ti, alrededor de tu ciudad. Quizá sirva de poco que no se vea más allá de las fronteras, pero si nos van sirviendo capítulo a capítulo subtitulado, nos daremos cuenta que desde el País Vasco nos viene aire fresco y entretenimiento sumado a información. ¿Que quiénes son estos? Pues ya no lo sé; locos muy cuerdos, agitadores, gentes espídicas, imagino.