El moral de la moral

moral2.

(De mora2 y -al).

2. m. Árbol ecuatoriano tropical, de la familia de las Moráceas, de madera incorruptible, muy empleada en la construcción de casas.

Leo en El País la noticia de que los chefs están de uñas contra algunas redes sociales porque en ellas hay críticas con saña, muchas de ellas sin haber siquiera asistido al restaurante. Leo, sin estupor, que se pagan cantidades abultadas por inundar la red de comentarios positivos. Leo que hay quien se resigna y lo toma como un mal menor…

Y cuando termino de leer me pregunto: ¿y cuando un restaurante o marca invita a blogueros, críticos y aficionados a un evento, qué quiere? ¿De verdad que se acercan a decir, mesa por mesa, “queremos que seáis honestos y que digáis qué pensáis”? ¿Acaso en la invitación que te hace llegar la agencia de comunicación hay un párrafo en letra considerablemente más grande y en rojo que diga “Sed honestos, no nos interesan los palmeros/as”?

Cada día más seguro de que el camino no es el que está marcado, que vadeamos el fraude al lector, que esto se acabará y que quien haya aprovechado el tirón para formarse gratis, tendrá la certeza de que en algún momento se le valorará.

Claro, que como soy un “conspiranoico”, llego a pensar que esto a Google-ZAGAT le viene de perlas. Y llego al punto de hacerme la pregunta: ¿a quién beneficia?. Y leo, de nuevo, el País: “Google prepara un órdago social”

“¿Quién manda aquí?”

Cuenta La Vanguardia que Adrià preguntó “Quién manda aquí” antes de presentarle al representante de Eurovegas. Un chascarrillo, vamos, esas cosas que se dicen para romper el hielo. Escucho a Miguel Ángel Aguilar en la radio que este negocio huele regular tirando a mal, haciendo referencia a un artículo de The Wall Street Journal. Lo típico, negocio que se quiere montar y la gente nos tiramos a los ojos…. Somos unos ignorantes.

Pero hete aquí que lo que revoluciona el panorama es que haya dicho que “montaría algo en Eurovegas si es en Barcelona, no en Madrid”. ¡Acabáramos! Resumiendo, ¿de verdad lo preocupante es que haya un duelo partidista en vez de un duelo por lo que es el modelo Megacasino, puticlub de postín, derechos laborales “salgan por la ventana”?

Las declaraciones de Ferran Adrià, tipo al que respeto, no me parecen dignas de una figura como él. No me parecen justas porque la imagen que da es la del empresario sin escrúpulos que busca más un beneficio  al albur de un gobierno que el de un tipo con la idea de crear algo grande, ético. ¿Ético? Sí. Hay gente con la que jamas habría que sentarse en una mesa y lugares en los que jamás invertir dinero y mucho menos talento.

Será difícil, para mí lo será, escuchar y leer que el tal Adelson enseña  la cacha de su Magnum 357 con una muesca más, la de Adrià. Me resultará anodino en él que sea usado como cartel elctoral por parte de Mas. ¿Se imaginan? Mas dirá que Adrià hace país y Aguirre, si Adrià accediera, hablaría de un gran patriota. Y así, de un plumazo, la “geopolítica de cuarto de estar”, la gastronomía y el dinero público estarán en la olla a presión.

Qué difícil escribir esto cuando lees en El País que Unió de Pagesos, la Universidad de Girona y la Cámara de Comercio de Girona creen que sería catastrófico para el sector agrícola. Qué difícil tragar con lo que argumenta, con datos, Ecologistas en acción sobre el coste para las arcas públicas. ¿Y cómo calificar las reverencias de nuestros políticos de aquí y acullá?¿Acaso ellos no creen en otro modelo de negocio?¿No tienen nada que decir los empresarios que cumplen con las leyes, sí, esas que este tipo no quiere cumplir en su totalidad?

Me duele, mucho, saber que Adrià se ha postulado para este engendro, modelo en mi opinión, de lo que es ya la deriva de nuestra sociedad. Si las “élites” que nos gobiernan y piensan “en nuestro bien” sólo tienen como ocurrencia montar este complejo, aviados estamos.

Quiero creer que no todos los empresarios de hostelería de este país están deseando entrar en la ruleta del señor Adelson. Quiero creer a Azucena Vega cuando habla de nodos éticos.

¿Qué y a quién creer? Sólo me quedan las informaciones periodísticas de El Periódico, eldiario.es …. Las empresas que gestionan los periódicos, ante el advenimiento de Adelson, se estarán frotando las manos con su publicidad, a cambio, quizá, haya que ser leves en el reproche y la denuncia. Me niego a pensar que vaya a ser así.

Hay días en los que has de decir las cosas, aunque sea a tu mujer, a tu marido, a tu pareja, tu hijo, tu amigo,… No soy amigo de Adrià, le debo a él y a su equipo parte de mi formación como cocinero y persona,  pero hoy he de decirle que no, que no pensé nunca escribir esto.

Por qué, Montse Huffington Post

Lo que me hubiera gustado escuchar a Montserrat Domínguez:

“Comenzamos un nuevo medio. Estamos muy ilusionados, nos estamos dejando la piel por hacer un medio apetecible para el lector. Queremos que  éste sea  “el medio”, para el público en general que busca información política, cultural,.. Consideramos a los blogs como columnas de opinión de la versión papel de cualquier periódico, donde escriben periodistas, profesionales, pensadores, profesores, deportistas. Creemos que el trabajo hay que pagarlo, que escribir un blog con regularidad y compromiso implica un esfuerzo. Pensamos en el HuffPost que ocho periodistas son suficientes para empezar pero que con vuestra ayuda podremos ampliar la plantilla, cambiarnos de sede si hace falta, y crear un medio alternativo a lo establecido. Entre todos queremos hacer un medio que explique lo que sucede en el mundo cercano y lejano, que entretenga, que de pistas, que sea amable y riguroso. Queremos ser radicales con nuestro compromiso periodístico. No queremos que esto sea sólo un negocio. Queremos que nos améis, que lo que ofrezcamos os sea de interés, os enganche, os haga colocar como pantalla de salida del día nuestra cabecera.

Nos hemos propuesto luchar por el periodismo, que éste esté al pie de la calle, no en despachos. Queremos la mayor y mejor plantilla de profesionales del periodismo que podamos permitirnos. Buscamos incentivar, económicamente también, el trabajo bien hecho desde el mundo blog. Abriremos canales de comunicación con el lector, estaremos atentos al twitter, a vuestras críticas, propuestas… No queremos bajas entre los que nos escojáis.

Por eso, a partir de hoy, comienza el reto de hacer rentable esta cabecera, de devolver parte de lo que nos dais “altruistamente”, poner en valor el periodismo, en definitiva, comenzar una nueva revolución. ¡Bienvenidos!”

Suerte.

Juguetes

Manejar un juguete nos da poder. Desde bebés, hacer rodar el sonajero produce excitación. Rápido, cada vez más rápido, hasta tener dominado el mecanismo y lanzarlo al suelo. Olvidarlo. Los juguetes tienen mandos, palancas que accionan levas y rentabilizan el esfuerzo hecho.


Mirad este juguete ruso. Lo traje hace dos años de allí. Está hecho en madera, pintado y montado a mano. Con un leve movimiento circular el péndulo mueve los hilos que accionan, a su vez, las cabezas de los pollos que pican los granos barnizados. Fijaos bien, permanecen fijos, ninguno abandona la formación, todos picotean correlativamente, sin mirar al lado, al son y ritmo que la mano. Toc, toc, toc, toc….
Imaginad ahora que uno de los pollos lograra arrancarse de la placa y buscar su camino. Le dirían que camina como pollo descabezado, consumiendo los últimos estertores de su vida….
Y ahora aplicadlo a vuestros blogs, a los blogs gastronómicos, a la crítica gastronómica, a este mundo y a otros más políticos. Pensad en cuántas veces, como yo, hemos sido y somos pollos manejados por péndulos accionados por manos conocidas o anónimas. Pues así somos, pollos a los que se nos da grano para que hagamos ruido, toc, toc, toc, y se oiga la nota. Se sabrá, al oirla, de quien es el picoteo y eso nos dará derecho a nuevos pesebres…. O ésto o vagar como pollos descabezados, nos dirán, como las pelotas locas que nunca sabes el sentido ni la dirección del nuevo bote. Y tendremos miedo, sí, a que nos corten la cabeza, a que nos nieguen el achuchón matutino y el saludo amoroso. Tendremos miedo a perder la confianza que nunca nos dieron, y entonces, sólo entonces, cuando el miedo sea incómodo para quien lo provoca y la mano no mueva más que el péndulo, sólo entonces el jueguete tendrá sentido. Estoy en ello.

Manifiesto del “G9”

El G9… ¿El G9? Bien. Pues el G9 de los cocineros/asesores del Basque Culinary Center se ha reunido para hacer un manifiesto, en Perú ,con un anfitrión tan interesante y comprometido como Gastón Acurio.  Y yo firmo el maniesto, soy cocinero aún,  pero me han de dejar leer todas las hojas… ¡Ah!, ¿que no hay más? ¿Que “eso es todo, amigos”? Pues entonces va a ser que no.

(Este post es muy corto y sin foto)

Un manifiesto que se dirige “a los cocineros del mañana” y que en ninguna de sus frases habla de mejora en las condiciones laborales de esos trabajadores no puede ser un manifiesto completo. Hablar de ética y valores de los “aprendices” y nunca de los empleadores que son, discúlpenme, quienes redactan este manifiesto es un error. Yo estoy agradecido a Adrià por darme la oportunidad… Habrá cientos que lo estén con los que forman este G9, pero el noventa y nueve por ciento de los cocineros que ejercen no han sido tan afortunados y muchos se baten el cobre en zulos inmundos, aquí y en el tercer, cuarto y equis mundo. ¿Por qué olvidarles? ¿Porque no toca en ese foro? ¿Porque hay que arrimar el hombro en esta época de crisis?

El día que me saquen esa hoja en la que se trate sobre el derecho de los cocineros y cocineras a trabajar bajo condiciones dignas y justas firmaré. Hasta entonces aquí quedamos, en el quicio de la puerta, desquiciado ante tanta prosa repleta de buenismo, ecología y exenta de una parte inalienable al individuo: dignidad laboral.

“Lo tuyo nuestro y lo mío de los dos”

Pep Palau abre su magnífica columna de opinión en Fórum Gastronomic con un “Cierra el Bulli, abre la cocina”. Casi en sí mismo el título es un post completo y una reflexión de la que extraer conclusiones.

Mi teoría sobre el nuevo escenario en el que nos movemos, sin figuras del carisma de Adrià y el Juli, es que ya no “el todo” se medirá bajo el prisma que determina quién es el número uno y quiénes los que van a rueda. Creo que la cocina que se “abre” es una cocina con forma de red. Mi sensación es que ya no hay claros protagonistas, salvo por las estrellas Michelin, ni secundarios a los que, en cierto modo, se les perdonaba “la vida” a cambio de no desbarrar sobre lo establecido por cierta crítica, ya sea emitida por periodistas, blogueros o gourmets de copete.

Es posible, y me gustaría, que la nueva “guía virtual” alzara a los primeros puestos a aquellos cocineros y restaurantes que, entre otras cosas, llevaran a gala el trato a sus empleados, aprendices -¡qué gran momento para volver a contar con ellos!- y a la vez que “Qus de calidad, Isos y demás inventos” hubiera una “T” de trato emitida por empleados y empleadores.

El nuevo tablao va a ser muy divertido, sugerente y enriquecedor porque intuyo que lo que no hay entre muchos de los “secundarios” es tontería ni afán de figurar. Creo que ellos saben que competir por ser el número uno implica quizá retorcer las propias voluntades e ir más allá de lo que el sentido común indica. Significa, en casos, no confiar en el criterio del cliente, sopesar el propio y nadar en las aguas procelosas del miedo a según quién y qué.

Creo que casi ha desaparecido el miedo¡cuánto ha facturado el miedo!-. Creo también,  que parte  de la crítica rota, se acerca más a lo térreo, y tengo la sensación que algunos se sorprenden del calor que éste da. Es más, creo que hasta se sienten a gusto.

Yo también comienzo nueva andadura -otra vez-. En este caso compartiremos Público.es y este blog personal los post que vaya escribiendo. En este, mi caso, también he de constatar que hay una “T”. G. ya lo sabe.

Bienvenidos.