Puratos, querido, no cuela.

A preguntas de Broncano en La Resistencia, Sr.Chinarro respode acerca de la fabricación de los donuts: “….se eschaba un producto que se llamaba Delfín Súper. Preguntaba y nadie sabía responderme qué era”. El músico trabajó en una fábrica donde se elaboraban.

En la página de Puratos se presenta su biblioteca de masas madre como una labor salida de un cuento protagonizado por los duendes del pan, guardianes de los secretos y las tradiciones de la fermentación y del “flavor”. Lo del compendio de masas madre, su estudio y conservación me parece un acierto aunque tengo mis dudas si es algo altruista.

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Puratos, sabedor de la corriente que ha llegado para quedarse en el mundo del pan, no quiere perder dinero ni posición, es mi impresión. ¡Llámame desconfiado!. En su poder decenas de masas madre de las que extraer datos y poder ofrecer un mix de los suyos con el marchamo de natural, artesano y riguroso. ¿Llegarán a patentar “el sabor del pan”?¿Intentarán que la administración obligue a las panaderías a tener la masa madre en condiciones idénticas a las de su museo y así salga más rentable pedir el mix que montar una infraestructura para mantener en condiciones “higiénicas” ese fermento?

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La pena es que esto no sea un estudio ni un “museo” creado y mantenido con recursos públicos,  apostando por transmitir conocimiento, cerrando el círculo. Todas esas masas madre son dinero que se regala a la empresa Puratos y que luego hará pagar a los propios donantes, me temo. Eso sí, como a críticos, médicos, periodistas, “nos” invitan a pasar unos días de ejercicios espirituales en otro país para volver con el bolígrafo cargado y prescribir medicinas, un mix, un coche o lo que se haya propuesto el que paga tal recreo.