La formación no es un casting de televisión

No confíen en mí. Cada diagnóstico que hago resulta equivocado. Lo que supongo que es un desgaste de imagen en realidad es un aumento de beneficios. Lo que supongo una tendencia acabada se convierte en algo vigoroso. Un desatre como gurú, confieso.

Pero en formación ocupacional creo tener algo de criterio para afirmar que la cocina no es un casting de televisión. El alumnado no está ni entra en una escuela para agradar, tener carisma, ni imaginar que será una estrella del firmamento culinario tras meses o años de estudio. Un alumno entra en una escuela para tener acceso a un restaurante que le acoja mientras dure su formación. Y después también.

Parece un contrasentido que un alumno deba trabajar mientras estudia pero es necesario. No es un tema de meses de prácticas, es una prioridad que acuda cada día a una cocina, o a una huerta, o a un mercado, o a una sala de despiece, o a un obrador de panadería, o a una quesería, o una cocina de colectividades, o un catering, o un comedor social…. El alumno ha de aprender y hacerse en parte responsable de una cosecha, de un negocio, de una remesa de quesos…

Actualmente los convenios no pueden sobrepasar ciertas horas. Impedimentos tales como condiciones laborales, sindicales, empresariales hacen que todo sea un embolado difícil de desenmarañar. Vaya por delante que soy defensor de horarios y salarios dignos para todos los trabajadores, también de hostelería; que un equipo bien tratado es garantía de funcionamiento óptimo. No estoy hablando de alumnos en prácticas, hablo de trabajadores en formación. Creo que es el matiz. Creo que los oficios artesanos se la juegan.

La indefinición es el problema. Reconocer la situación real el comienzo de la solución.

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3 pensamientos en “La formación no es un casting de televisión

  1. Hola,
    en efecto, todo trabajo ha de remunerarse dignamente. Y en el caso de “artes y oficios”, además, cuanto antes se tenga contacto con la realidad, aun mejor. Aun más, que desde el principio se les haga responsables del desempeño del trabajo a realizar, mucho mejor.

    Saludos,

    Jose

  2. Saludos, como alumno de FPDual de dirección de cocina, creo que puedo opinar con criterio en este tema.

    La formación dentro de las empresas es, en el mejor de los casos, deficiente. Se nos trata como mano de obra sin remunerar, sacando un trabajo adelante que no tiene, en muchos casos, que ver con lo que se va a aprender. Sin tutores de empresas con ganas de enseñar, ni medios, ni seguimiento, trabajando durante un año como esclavos, para luego darnos cuenta de que no se ha sacado nada en claro.

    Y la milonga de que así es el mundo real no me vale. Soy Licenciado en económicas y me costó muchos años conseguir una solida base de conocimientos teóricos con los que poder empezar a entender la economía del mundo en el que vivimos; por lo que si alguien se cree que fregando cámaras frigoríficas, lavando “gastros” y ollas y usando la freidora se forman a futuros profesionales de la restauración, lo lleva claro. Lo que hay que hacer es profesionalizar un sector caracterizado históricamente por la falta de formación, con profesionales con una formación solida tanto teórica como práctica.

    La mercantilización de la FP está siendo bochornosa, alguien se debe de estar llenando los bolsillos a manos llenas gracias a tener a los alumnos callados con una promesa de trabajo basura en el futuro.

    Sin más, un saludo

    • Hola Ángel. Si tu caso es el que cuentas, encuentro pertinente el enfado y la amargura de este comentario. Hay que cambiar el rumbo, de eso va este post. Si te das cuenta hablo de trabajadores en formación, no de alumnos en prácticas. Es un matiz importante.
      La estancia en un restaurante ha de ser satisfactoria por ambas partes, con tutores del centro y tutores del trabajo. Si uno de los tres no ve claro la formación que allí se da, hay que rescindir el convenio.
      Es un debate que no comienza. Lo que hay no tiene buenos mimbres y hay gente al cargo de las cocinas que no entiende la formación como inversión. También hay alumnos que confundieron qué es trabajar en una cocina puesto que no es la cocina de un concurso de TV.
      Yo fui “stagier”. Dejé un trabajo muy bien remunerado en mi ciudad para irme por la cama y la comida a 800km. A aquello le debo casi todo lo que soy como cocinero. Ahora, ser “stagier”, es ilegal salvo que se tenga un convenio con el centro.
      A mi entender, el acuerdo no es difícil, pero se ha de ser flexible. Es un debate profundo.
      Gracias por tu comentario. 🙂

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