“Clásicos contemporáneos”. Un artículo de José Carlos Capel en El País. Y pregunta final.

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Se me ocurre que hay pocos “apasionados” y críticos en este país que puedan establecer comparaciones  entre restaurantes de Europa y del mundo en general. Uno de ellos creo que puede ser Capel, crítico de El País. Se me ocurre que esta reflexión a raíz de una visita a Quique Dacosta es un run run que puede estar en el ambiente de los que conciben la gastronomía de vanguardia como Arte con mayúsculas. Traigo a este rincón del nulo criterio, el post y una reflexión propia. Y es que me ha gustado el planteamiento….. (lean el artículo AQUÍ)

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Buena pregunta final. Si la respuesta es “si”, la conclusión es que esta cocina y sus “clásicos” estarán al alcance de muy pocos, como una de esas sillas que detalla. Lo que sí ha habido, hay y habrá es mucha “copia”, buena y mala, de los mismos.
A final, como la New Tate de Londres o el MOMA de NYC, la red se convertirá en una sala de exposiciones donde todos admiraremos, o no, esta cocina de vanguardia y la que no lo es, la cual  estará al alcance de todo el mundo aunque capada: solo usaremos un solo sentido para escrutarla: la vista.
Si los menús y sus restaurantes se convierten en museos con entrada libre para todos y disfrute para muy , muy pocos, pasarán de ser lujo -ya lo son- a inaccesibles. Y me pregunto, ¿siempre habrá nuevas generaciones dispuestas a acudir a estos restaurantes? ¿Los jóvenes de menos de 30 se sienten atraídos por estas cocinas? ¿Consideran que pagar 250€ por comensal es un lujo accesible y que les reportará satisfacciones y experiencias inimaginables a pesar del esfuerzo económico?

No dudo en ningún momento del valor y no quiero, como dice el refrán, confundir valor y precio, pero en este momento ambos van unidos y quizá esta crisis nos está convirtiendo en necios.

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Como ese ajo que arrasa, si no hay medida los platos, me repito: o los restaurantes de vanguardia hacen por poner en valor sus museos, por hacerlos atractivos a nuevas generaciones,  o muchos creerán que las tabernas que cuadran los balances de estos hosteleros no son más que segunadas casas donde se facturan elaboraciones palpables a precios,  en ocasiones, disparatados. Aunque no sea cierto. Y es que a todos nos gustaría tener y sentarnos en una silla de museo……

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2 pensamientos en ““Clásicos contemporáneos”. Un artículo de José Carlos Capel en El País. Y pregunta final.

  1. Mira por donde hago doblete hoy con elpingue. He seguido tu indicación de leer a J-C Capel, y he decirte que ni me ha gustado el planteamiento ni la pregunta final. Bueno, lo de menos es que me guste a mi o no. Es que el artículo cojea desde el título, “clásicos contemporáneos”, salvo que la cocina como cultura quiera ir por otros derroteros, como se ve que va, alejada o dando la espalda al significado que otras disciplinas con las que, a veces, se le compara le dan: literatura, escultura, arquitectura, diseño. De hecho se presenta en el mismo artículo a tres (o cuatro) eximios representates del arte contemporáneo. Ellos sí que son clásicos contemporáneos, porque su obra está viva entre nosotros, sus ideas, sus influencias, son objeto de estudio y tesis doctorales, están vivos en los libros de estudio e investigación, etc. Pero están muertos más o menos recientemente. Jorge-Luis Borges, o Italo Calvino, también los ediores los colocan entre los clásicos contemporáneos. Pero su literatura es contemporánea, no del Siglo de Oro.
    Me parece algo absurdo mezclar churras y merinas, sobre todo hablando de cocineros jóvenes, aunque algunos empiezan a tener una edad nada joven.
    Sinceramente, si además se quiere intentar periodificar los últimos años de la historia de la cocina en España, creo que es un osadía total. La autoridad hay que ganarla.
    Pero no quiero convertir esta intervención en un discurso como acertadamente esta haciendo el Duque de Gastronia. No obstante, creo que usted ha tomado una deriva por el precio, pero adivino otras razones. Usted ya ha escrito sobre estas cuestiones y se conoce algo de su pensamiento. Pero no se puede ceder ni un centímetro como en el juego del tiro de la soga, porque ya ha sucedido que se pierde el juego. Un abrazo.
    P.D. En el post que usted me ha apoyado cita a un arquitecto catalán que justamente habla de Mies Van der Rohe, por eso he reaccionado así sin pensar más. Veo que no tenemos remedio.
    Este modo de expresarme también es un apoyo a su post. Gracias.

    • Gracias por venir…
      Me refiero al dinero pero aclaro que no confundo valor y precio. Me gusta la cocina de vanguardia pero me cansa mucho el discurso. Hace tiempo me parecía que iban juntos pero ahora creo que va junto al precio y pocas veces junto al valor.
      Cada cual que haga lo que desee.
      De lo que intento hablar en el post -veo que no lo he conseguido- es que la cocina de vanguardia y la que no lo es pero tiene un valor y precio acorde, ha de reaccionar y buscar generaciones de clientes jóvenes o no podrá subsistir por los altos costes que acarrea su facturación.
      En cualquier caso aviso que mi criterio es escaso…
      Un saludo

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