El moral de la moral

moral2.

(De mora2 y -al).

2. m. Árbol ecuatoriano tropical, de la familia de las Moráceas, de madera incorruptible, muy empleada en la construcción de casas.

Leo en El País la noticia de que los chefs están de uñas contra algunas redes sociales porque en ellas hay críticas con saña, muchas de ellas sin haber siquiera asistido al restaurante. Leo, sin estupor, que se pagan cantidades abultadas por inundar la red de comentarios positivos. Leo que hay quien se resigna y lo toma como un mal menor…

Y cuando termino de leer me pregunto: ¿y cuando un restaurante o marca invita a blogueros, críticos y aficionados a un evento, qué quiere? ¿De verdad que se acercan a decir, mesa por mesa, “queremos que seáis honestos y que digáis qué pensáis”? ¿Acaso en la invitación que te hace llegar la agencia de comunicación hay un párrafo en letra considerablemente más grande y en rojo que diga “Sed honestos, no nos interesan los palmeros/as”?

Cada día más seguro de que el camino no es el que está marcado, que vadeamos el fraude al lector, que esto se acabará y que quien haya aprovechado el tirón para formarse gratis, tendrá la certeza de que en algún momento se le valorará.

Claro, que como soy un “conspiranoico”, llego a pensar que esto a Google-ZAGAT le viene de perlas. Y llego al punto de hacerme la pregunta: ¿a quién beneficia?. Y leo, de nuevo, el País: “Google prepara un órdago social”

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5 pensamientos en “El moral de la moral

  1. Lo venimos comprobando desde hace tiempo. En internet, bajo la impunidad del anonimato se tejen falsedades y se hurden mentiras, positivas o negativas, da lo mismo. El futuro, la credibilidad será de Zagat y de todos aquellas compañías que obliguen a geolocalizarse. Libertad de opinión, por supuesto, pero con nombres y apellidos.

    • Gracias por comentar. También creo que los cocineros y marcas han de pensarse, “muy mucho”, si activar reclamos a través de agencias de comunicación para tener presencia en las redes sociales no es más que ruido que escama y harta al lector de blogs y al posible cliente. Decenas de tipos colocando lo mismo a la misma hora, hablando bien sin atisbo de crítica no es normal, por eso creo que esta anormalidad se acabará. No sé si ZAGAT será la solución pero que todo esto ha de cambiar es una certeza. No se trata de establecer un filtro para saber qué galones tiene quien opina, eso el tiempo y el bagaje lo dirán, se trata que quien opine lo haga de manera honesta, que no objetiva…., y real.
      Saludos

  2. Reflexión 1: Si liberan a la bestia, después que no se quejen de que lo deje todo perdido de cagarrutas.
    Reflexión 2: Cuidado con el corrector de word, Sr. Capel.

  3. Leyendo, y siempre bajo la premisa de mi ignorancia, de la cual quiero ser honesto, pues no me gusta ser ignorante, aún cuando deseo serlo mas cada día, y sobre todo desde la posición del consumidor potencial, que en definitiva es el quit de toda cuestión; cuando productos de consumo pueden llegar a ser obras de arte como puede ser los culinarios, lo que consiguen con todos estos movimientos es que los profanos, no nos fiemos de nada ni de nadie, convirtiendonos automaticamente en meros clientes de un producto, buscando lo bueno, bonito si puede ser, y ahora, barato.
    Triste.

  4. Hola

    Yo lo tengo claro. Si me invitan a un evento y me interesa, voy. Pero sólo escribo de lo que realmente me gusta, y se lo hago ver al que me invita. No es plan ni de poner verde a una persona que me ha invitado, ni por supuesto de engañar a nadie.

    Saludos
    Vicente

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