Logo

Puede que sea la primera vez que me pongo a enredar pero ya que me he puesto…. Pues eso, os presento el logo que imaginé y que el Gran Jacobo Gavira pulió. Todo un honor.

Pronto lo trasladaré a una camiseta, ahí, en la copistería/papelería del barrio de mis padres. El otro día pasé y hablamos de cocina, de las máquinas de algodón de azúcar que montaba en la fábrica donde antes trabajaba….. Historias.

Nadie verá un duro con esto y si alguien lo tiene que ver que sea Jacinto, Manuela, Pepe, o como quiera que se llame quien esté detrás de la barra o en la cocina “ensordeciendo” con el extractor. Comienzo a creer en #fologüers y, a riesgo de ser pesado y brasa, dejaré el tema por unos ….. momentos,  digo días. Hay cuenta en twitter, abierta, @fologuers Si queréis colocar iniciativas, quedadas en solitario o masivas, hacedlo, es vuestra cuenta. Huelga decir que si queréis mejorar, ampliar, reducir, etc, decidlo, yo soy un novato….

Nada más. Nunca pensé que una idea loca de una mañana de verano, con las labores de la casa por hacer y antes de ir a recoger al heredero pudiera fructificar. ¡Adelante, #hagamosalgo !

#hagamosalgo, seamos #FOLOGÜERS

Haber sido de pueblo o de barrio tiene sus contraindicaciones. La primera es que cuando viajas al centro pierdes la perspectiva. Calles amplias, llenas de gente, coches y franquicias de bares y restaurantes. Nos dijeron que el viaje a la ciudad suponía tener oportunidades, tocar el progreso con nuestras manos, pasar de ser un cateto o de barrio, a ser un ciudadano, del centro, de donde vivían los ricos. Ahora los barrios son letreros, carteles de liquidación por cese, bares a los que se les va cayendo el cartel o que tiene la verja carcomida, llena de óxido y mugre. Bares.

Mi infancia la pasé en un pueblo y recuerdo el ambiente en verano del bar. Gente jugando al dominó, fumando un Farias, tomando un sol y sombra, la mujer con un café con leche charlando con otras y otros, ambiente de comunidad. Los domingos. “El día del señor” en Villaco significaba que el bar tenía vermú. Salían bandejas de calamares a la romana, langostinos plancha y los críos, a veces, tirábamos de mosto. Ahora, el domingo, termina en un centro comercial, con las familias mirándose a los ojos apesadumbrados tras comerse el menú más grande de la lista. Cambio de hábitos..

Pero, ¿qué pasa con los bares de los pueblos, del barrio, regentados por familias, o por casi jubilados que están desesperados o a la espera de que llegue un chino y les saque de la ruina o de la desesperación en el mejor de los casos?

Por eso hoy propongo esta idea: #hagamosalgo. Hagamos algo sin que se nos mire con recelo, como advenedizos con ínfulas. Reconozcamos que la ruta por los grandes restaurantes de nuestro país es irreal para la inmensa mayoría, que muchos ni la pagamos, que aunque ellos lo pasen mal tienen recursos, conocen qué timbres llamar, cómo aparecer en los medios, y quizá pasen el desierto con una cantimplora mayor.

Hagamos algo por el pequeño, por ese bareto o restaurante que hacía barrio, en el que escuchabas a la gente discutir por la “cinco doble”, o por el órdago. Sí, hacer algo por la gente que alguna vez te hizo pasar un buen rato y alguna más aguantó tu pena, tu rollo y tu escasa educación. ¿Eres blogger gastronómico? Pues ahí está la vida real, la de las estrellas queda lejos, como ellos dicen, para ocasiones especiales, para cuando haya que celebrar algo, incluso para darte un homenaje sin tregua y ponerte al día de lo que actualmente se cuece.

Mientras, mira a tu alrededor, recuerda aquella jarra de cerveza fría, las banderillas, la patatas all i oli, el fricandó,  la bacaladilla rebozada, diría que “la comida viejuna” del Comidista. O échale un cable al jovenzuelo que tras  stages en restaurantes de postín ha abierto cerca, que apenas tiene público pero que el tipo se esfuerza. Abre los ojos, coño, que el barrio se muere, que el pueblo se queda desierto, que tu vida es menos vida si no vas. #hagamosalgo, seamos #FOLOGÜERS

Come y calla

“La redondilla de San Andrés,

Una truchita, un barbo y un pez.

Una, dos y tres”

– Si no quieres comer no comas, pero lo tendrás para cenar.

-Pues para cenar…. La redondilla de San Andrés,..

-¿Quieres parar de cantar y comer?

– No me gusta la trucha.

-¡Pues te la comes!

-¡Es que tiene espinas!. Mamá, ¿el barbo tiene espinas?

-Pues claro. Como la trucha y cualquier pez.

– Pues entonces ya no canto.

-Eso mismo. ¡Y come!

Letrasjuntas nº1. Verano del 2012