Pau Albornà. Hasta pronto

En mi tierra hay dichos para todo tipo de personas. Uno de ellos es “ni una mala cara, ni una buena acción”. Con Pau habría que acuñar el “Ni una mala cara, ni una mala acción”. Conocí a Pau durante no más de seis días, lo que duraron los dos congresos gastronómicos que la empresa GSR organizaba. Le vi caminar apresurado cada día, con una carpeta en la mano, coordinando los quehaceres del evento. “Si necesitas algo me lo dices”, “hay un par de plazas vacantes en el taller….”, “¿te vienes a la cena?”….

Pau Alborná tenía, además, buena sangre. Un día de esos interminables nos tomamos una cerveza y me habló de su madre, Roser, de su esfuerzo, de su cocina… Hoy, el día que nos hemos desvelado con la noticia de su muerte, estoy bien jodido. “A ver si nos vemos”, me dijo en un twit, o en el facebook, o qué sé yo. No va a ser pronto, majo, pero algún día seguro que nos tomamos otra. Descansa en paz, Pau. Y un beso, Roser.

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